Aguafuertes

Jul, 2022 | CAMPAÑAS

Pizzeria Capri

Cortadoras de fiambre sin detenerse, hormas de queso y de jamón convirtiéndose en fetas de manera sucesiva hasta formar una montaña de fiambres que emula la horma, pero toda en capas finísimas que se acoplan unas a otras; bolas de masa que envuelta en nylon esperan ser convertidas en círculos de masa que reciben una base de salsa de tomate y son enviadas al calor del horno, la sensibilidad del hogar del diablo para devolver de ese infierno la ternura de una pizza, pero que en este lugar sale producida a una velocidad infinita para que el solitario o la solitaria se sienten en la barra y puedan sentir el alivio de la porción que viene en el plato: ¡El solitario, primero! Exclama el poeta Frances Paul Eduard, A la barra y entonces toda la magia se dispone a licuarse en unos minutos, apenas pedís y ya está saliendo, de una manera inexplicable todo se dispone a ser vértigo para que la pizza salga muy así. Luego viene una familia, apenas se sientan comienza como la inextricable escena de tener que pedir y las voces se superponen unas a otras para luego ir clarificando la situación y devolviendo el pedido ante el mozo atento que anota y memoriza: podrían saberse todos los presidentes de la historia argentina y también los presidentes de países extraños como Serbia o Dinamarca. La máquina de aliviar el presente: Capri.

Mercado Central

El tiempo se detiene en los mercados, no vamos a comprar, vamos a encontrar el tiempo que se diluye, se escabulla; contemplamos las frutas, el color de las frutas, el sabor de las frutas, la textura de las frutas y el rumor de las voces que piden precios y pelean precios, y luego piden 150 gramos de algo, pero no, no alcanza, dame 100; podrían ser 110, cúrcuma, curry, quizá ají molido. La acelga es pura agua, si la cocinas en hervor se achica, pero es muy saludable, tiene demasiados atributos que desconocemos pero que deben ser muy saludables, nadie nunca tiene conflictos con la acelga. Lo más rico de todo es el pistacho y la idea que tenemos de sumergir las manos en los frutos secos, en la bolsa de los frutos secos, bolsas arpilleras, en las legumbres, en las bolsas arpilleras de legumbres.

Las lentejas, eso sí, deben ser puestas en agua desde el día anterior, sino hay que cocinarlas mucho más tiempo y con la posibilidad de que queden duras: lentejas, quizá un fondo de carne de cerdo y de vaca, chorizo, alguna salchicha parrillera, un puñado de arroz, algún hueso, osubuco, que tiene caracú; evocación de los guisos populares, las ollas populares, los alimentos compartidos, partidos… No venimos a comprar, venimos a encontrar el tiempo que se detiene y que nos corresponde dejárnoslo entre los dedos, como ese tiempo ido.

La Alameda.

Caminar por los adoquines, bajo las acacias, ver libros, margaritas, crisantemos, lirios, fresias, claveles…Gerberas. Deambular, divagar, soñar. Sentarse a la hora de la siesta y entrecerrar los ojos al sol.

Ser solo un cuerpo.

Un cuerpo entre las flores.  Entre una selva de hojas. Una selva de pétalos. El resto es demasiado real.